La mayoría de las familias quieren formar parte activa en la rehabilitación de un paciente de adicción. Algunas, antes de implicarse en la terapia, piden un tiempo de distancia del paciente, porque necesitan realizar su propio desahogo emocional, sanar sus heridas.… e incluso descansar físicamente. No obstante, también aparecen familias o miembros esenciales de la terapia familiar que se niegan a participar en el abordaje terapéutico.

En otros artículos de nuestro blogg hemos hablado de la importancia de una intervención integral en el sistema familiar y social del paciente de adicciones. Sin embargo, esto no es siempre posible debido a diferentes obstáculos para su realización:

  • La falta de conciencia del problema entre los miembros de la familia.Un soporte familiar inexistente.
  • La negativa familiar explícita a participar en el proceso terapéutico, amparada en motivos tan variados como la desconfianza ante la rehabilitación del paciente, el daño sufrido en el trato con el adicto, antecedentes de encuentros violentos entre el adicto y algún miembro de la familia.
  • La existencia de otros problemas de adicción o trastornos mentales en el seno de la familia.
  • La negativa del entorno social para aceptar las fases de recuperación del paciente con problemas de consumo y adicción a las drogas.

Cuando la familia no se implica por un motivo u otro, pueden procurarse alternativas en su entorno de amigos o vecinos cercanos, de donde brotarán esquemas de familias sustitutas, o igualmente al amparo de los pisos terapéuticos.

Sin embargo, también pueden aparecer otras barreras a lo largo del proceso de rehabilitación, en las que la familia puede llegar a suponer un verdadero obstáculo (así, dicho con todas las letras) en el tratamiento. Dichas barreras es muy importante identificarlas y superarlas, dada la repercusión directa que tiene en la recuperación de la adicción del paciente:

  • La creencia de que el paciente está plenamente rehabilitado ante los primeros indicios de recuperación.
  • La devolución de una confianza plena en la palabra del paciente, que a menudo éste emplea para manipular la opinión de la familia en función de sus deseos de consumo y a merced de sus propios autoengaños.
  • Convertir al paciente en una especie de héroe familiar como un refuerzo positivo a su deseo de rehabilitación… y trasmitirle la idea de que todo está por fin sanado en el seno de la familia.
  • Interferir en el criterio terapéutico, juzgando si las intervenciones sobre el paciente son oportunas o excesivamente exigentes, si se le confronta de una forma dura, si la medicación es la más conveniente…
  • Poniendo fecha a la rehabilitación del paciente, en atención a las obligaciones familiares, profesionales, etc.
  • La familia puede incluso convertirse en un estresor externo agobiando al paciente con expectativas de futuro, controlándolo en exceso, demandando información pormenorizada del más mínimo detalle…

Cuando esto ocurre, se pone más de manifiesto que nunca la importancia del acompañamiento terapéutico de la familia y la necesidad de su inclusión en programas adaptados de formación en adicciones. De este modo, es como en Guadalsalus conseguimos promover en el sistema familiar una comunicación adecuada con el paciente y su acompañamiento consciente y efectivo.

 

Si detectas alguna señal de riesgo no dudes en ponerte en contacto con nosotros cuanto antes a través de nuestro teléfono gratuito 800 808 420. Es necesario estar muy atentos para chequear los síntomas de una posible adicción y buscar una solución urgentemente, antes de padecer daños severos.

En Guadalsalus comprobamos cada día como aquellos que acuden a tiempo a un centro y reciben la terapia adecuada pueden rehabilitarse y cambiar sus vidas. Pero también sabemos que aquellos que han tocado fondo no lo han perdido todo, sino que pueden erguirse con más humildad y vigilancia siendo adecuadamente acompañados por sus terapeutas.

 

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