¿A qué llamamos tolerancia cuando hablamos de alcohol-dependencia

Su primer significado se refiere a una especie de entrenamiento, que le permite al bebedor ingerir cada vez más alcohol. Entre los jóvenes es incluso una cuestión de hombría y de prestigio, sin todavía poder considerarse como dependiente, porque el sujeto es capaz de moderarse. También es cierto que algunos bebedores aceptan mal el alcohol, adquiriendo así poca tolerancia, lo que no les impide engancharse. 

El segundo significado de la tolerancia se refiere a que el bebedor está obligado a aumentar la dosis para obtener el efecto necesario. El efecto, en este estado, no es tanto un placer como una necesidad. Si esa necesidad se torna cotidiana, aparece el primer estadio de la dependencia.

Entonces aparece una experiencia que comparten todos los alcohol-dependientes: el fracaso de la moderación. Es decir, la persona se vuelve incapaz de parar después de la segunda o tercera copa. Por eso, para muchas personas es mucho más difícil moderarse que abstenerse. Esto supone un signo de alarma y un déficit de libertad, porque ya estaríamos hablando de preludios o accesos agudos de dependencia. 

Cuando esto ocurre, reaparece el deseo de beber alcohol una vez desaparecido sus efectos, es propia de la primera etapa de la abstinencia. Preventivamente, la persona toma una copa cada vez que va a salir de casa hasta que, al cabo del tiempo, se instaura un sufrimiento sobre esta esclavitud, y una desesperación por salir de ese círculo vicioso, desesperación continuamente ahogada en alcohol.

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