ALCOHOLISMO Y MUJER DURANTE EL CONFINAMIENTO

Desde Guadalsalus hemos señalado en varias ocasiones y a través de diferentes medios cómo el consumo generalizado de alcohol se ha disparado hasta índices alarmantes durante el tiempo de confinamiento. Sin embargo, es bastante llamativo el índice de incremento del alcoholismo entre mujeres en los últimos meses. 

La relación entre el confinamiento y el consumo de alcohol posee una  insoslayable perspectiva de género. Como ocurre generalmente, la valoración social del alcoholismo es también diferente entre hombres y mujeres. J. Gómez Moya, de la Universidad de Valencia, advierte el peso que siguen teniendo los factores sociales en la percepción de la mujer alcohólica. De hecho, mientras que un 30% de personas desaprobarían a un hombre borracho en una fiesta, este porcentaje se dispararía hasta el 50% si fuese una mujer. Un 20% más… No cabe duda, por tanto, de que existe una mayor sanción para la mujer.

Este componente social hace que la mujer tienda a ocultar su alcoholismo más que el hombre. En efecto, se da una mayor tolerancia social y un enjuiciamiento moral más condescendiente hacia el varón que hacia la mujer alcohólica. J. Gómez Moya apunta:

“Este hecho, unido a la idea de que la persona alcohólica «de verdad» es un hombre, tiende a hacer secundarios los problemas de las mujeres, por lo que la mujer alcohólica es una gran inadaptada social, ya que es una persona que ha fracasado ante los estímulos que el medio social le ofrece y se encuentra al margen de la «normalidad» con referencia al colectivo social”.

En efecto, según los expertos las mujeres beben de forma clandestina, en secreto y en solitario y han vivido años de gran aislamiento social. ¿Qué ocurre en tiempos de coronavirus? Que ese consumo no puede ocultarse durante tanto tiempo y, por tanto, sale a luz. 

Desde nuestra experiencia, en Guadalsalus encontramos que suelen ser los hijos mayores quienes se plantan ante ellas y las traen al tratamiento. En efecto, la mujer necesita un plus de fortaleza y valentía para dar este paso debido a la presión social que padece. En una entrevista, Elizabeth Etorre realiza desde su experiencia personal unas declaraciones muy reveladoras: 

“A las mujeres que somos alcohólicas, muy a menudo, se nos pone entre la espada y la pared. Si bebemos se nos ve como personas débiles emocionalmente, pero, cuando lo dejamos, muchas empezamos a hacernos fuertes, desarrollamos nuestra fuerza como mujeres. Pero una mujer fuerte no se ajusta a la norma. Por eso, a menudo, en la recuperación nos encontramos como cuando empezamos, con una etiqueta negativa. Esta etiqueta ya no es la de mujer alcohólica, sino la de mujer fuerte”.

Si te preocupa las tasas de consumo de alcohol en algún miembro de tu familia o quizás llevas tiempo expuesto a sus efectos, estás corriendo un grave riesgo. Si necesitas asesoramiento, llama al 954 353 954 y pide una cita con nosotros. La 1ª Consulta es gratuita. En Guadalsalus estamos especializados en perspectiva de género y sabemos cómo ayudarte. 

 

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