No busques aquí palabras que te ayuden a aliviar tu frustración o descargar tu sentimiento de culpa. La adicción es una enfermedad crónica de la que nadie tiene “culpa”, es cierto. Pero, ¿de verdad quieres saber en qué has podido fallar o no? Pues veamos 5 de los errores más frecuentes que suelen cometer los padres con sus hijos adictos.

  • Vocerío clínico

Antes la enfermedad de la adición solía tener un largo periodo sin síntomas, al que se conocía como periodo de “silencio clínico”. El chico se drogaba los fines de semana y era capaz de ocultarlo porque, al principio, no se presentaban en su conducta cambios significativos. Pero el silencio clínico hoy prácticamente ha desaparecido. 

Los padres prefieren tomarse una copa con sus hijos y, en ocasiones, incluso consumen juntos las mal llamadas “drogas blandas” como una muestra de complicidad o como un gesto de confianza. Lo que antes se hacía de forma oculta y silenciosa ahora se hace con luz y taquígrafos. 

  • Nos lo contamos todo

Muchos padres presumen: “Mi hijo y yo nos lo contamos todo”. Y el padre va y se lo cree… Es más, esos padres continúan argumentando: “Es mejor que me cuente todo lo que hace, aunque no me guste, porque así podré ayudarlo”. 

La realidad es que, mientras se le ayuda o no, no se le está poniendo límite a una conducta adictiva. Y, lógicamente, el consumo de drogas es una falsa solución a un problema que merece otro tipo de respuesta más elaborada y menos tóxica. 

Es decir, tras la aparente confianza hay muchas veces una enorme carencia de recursos educativos o, simplemente, la comodidad que da estar viéndolo todo y, en realidad, mirar para otro lado.

  • Ir sumando tonterías

“Eso es una tontería”, “esto no tiene importancia”, “no te sulfures tanto por tan poca cosa”, “pero si todos los jóvenes lo hacen”, “sólo es una copa”, “un porrito tiene menos química que un cigarro”, “son cosas de la edad”… Ya no es el hijo el que le quita importancia a su consumo una vez que lo descubren, ahora ¡el que minimiza la importancia es el padre! 

Algunos padres vienen a pedir ayuda para sus hijos cuando la circunstancia es extrema y, una vez que comenzamos la entrevista, son precisamente ellos quienes justifican el consumo de sustancias de sus hijos… “Yo también bebía con su edad”, “yo fumaba porros y mira, no soy adicto”. Es más, aunque no lo creas, hay madres que riegan las plantas de marihuana de sus hijos… “Es que es muy irresponsable y se está poniendo mustia de no regarla”. Como podrás comprender, los padres cometemos también fallos.

  • El nuevo rostro de un problema de siempre

Los padres de chicos jóvenes tenemos en la cabeza una imagen estereotipada del adicto. Es la que vimos cuando éramos pequeños, la de aquellos heroinómanos delgadísimos, con los hombros colgados como de una percha, desaliñados y de aspecto enfermizo. 

Hoy un adicto consume entre semana en el cuarto de baño de su bloque de oficinas; o es un alcohólico que bebe hasta desplomarse sólo los sábados y domingos, mientras el resto de la semana es un trabajador ejemplar. Las drogas de tu época y las formas de consumo han cambiado. Ahora están al alcance de cualquiera y le buscan una ruina a quien menos te esperabas. 

No te confíes. El que se hace rico vendiendo drogas te lleva siempre la delantera.

  • La adicción es una enfermedad, no un juego

Hemos dejado este punto para el último, pero en realidad es el más importante de todos. Si muchos padres supieran que la adicción es una enfermedad crónica y mortal, que ya está ahí previa al primer consumo… quizás entonces no se permitirían el lujo de que sus hijos abrieran irresponsablemente la puerta del infierno probando un simple porro. 

Puede que tu hijo sea adicto, o puede que no. Pero si se introduce en el consumo de sustancias, entonces está jugando a la ruleta rusa: el consumo aparentemente inocente de un porro o una copa lo puede arrojar a un infierno del que a duras penas podrá salir, después de sufrir muchísimo durante los años más bonitos de la vida. 

No te la juegues con las drogas. Es como echarle un partido a Messi: lo pierdes o lo pierdes.

Si tu hijo está comenzando a fumar porros o realiza un consumo de alcohol elevado durante los fines de semana, su salud está corriendo un grave riesgo. Si necesitas asesoramiento para poder ayudarle, llama al 954 353 954 y pide una cita con nosotros. La 1ª Consulta es gratuita. En Guadalsalus sabemos cómo ayudarte.

Os dejamos un nuevo vídeo de nuestro centro de desintoxicación guadalsalus, En el, nuestra terapeuta Txaio Barriga, nos hablara de los problemas de los jóvenes con los porros.

800 808 420 - Gratuito

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